Fue mi primera cámara de formato medio. La compré por Mercado Libre, a un neo hippie de zona norte. Estaba en buen estado, con algunos detalles y por eso la terminé vendiendo, para comprar otra igual, más barata, y como nueva.El modelo está "inspirado" en la clásica Rolleiflex, por no decir que es una copia bastante fiel...
No voy a entrar en tecnicismos, eso es información que abunda en la web. Pero quiero remarcar que mi experiencia con esta cámara fue alucinante. Ya el primer rollo me voló la peluca. Es una experiencia increíble de principio a fin. El visor de cintura, la imagen invertida horizontalmente, el casi inaudible click del obturador, y todo el poder de un negativo de 6x6.
La gama tonal (cantidad de grises) que registré en el interior Petit Colón (café tradicional de Buenos Aires, clásico, con mucha madera) con Kodak Tri-x, fue infinita. Pura sutileza.
Una de la bondades de este formato es que nos obliga a detenernos en la toma, a ver, a meditar, y de eso se trata un poco la cosa. Hoy en día estamos acostumbrados a disparar una toma tras otra, por cientos, miles, que después no pasan el filtro de la primera revisión.
Con esta cámara la cantidad de buenas fotos que obtuve por rollo fue muy alta, y esto se debe básicamente al tiempo que se le dedica a cada toma. Un rollo son solo 12 fotos. No se dispara por disparar nomás. Ahí está la cuestión.
Concluyendo, una excelente opción para entrar al mundo del formato medio, por un precio muy accesible (US$ 110 en Argentina).

